… de que la red, eso que llaman conectivismo, fomenta el conocimiento superficial, la lectura rápida, la reflexión corta, el ir a salto de mata; mientras que la sabiduría profunda, el conocimiento vasto y rotundo viene fundamentalmente de la soledad y los libros.
Si hacemos tantos experimentos, si se permite tanta improvisación en la enseñanza es porque no se trata más que de un divertimento. Con las cosas serias, allí donde se decide la vida y la muerte, no se juega.
Toda la literatura pedagógica no es más que palabrería, una creación de mentes ociosas en y para una sociedad ociosa.
La enseñanza es un pasatiempo. Divirtámonos, dum otiosi sumus.
Me gusta esta pose: antisistema.
En ocasiones incluso me la creo…, como me creo todo este teatro mundo.
Nos divertimos; cada uno a su manera. Salvo que unos son más ruines que otros.
Harto de rellenar papeles que nadie lee, hoy me he negado a escribir más tonterías de las que me pide la inspección educativa. Sí, soy un funcionario, pero supongo que tengo derecho a la objeción de conciencia.
Con mi tiempo no se juega. Y mucho menos con mis alumnos. Cachondeo el preciso, y que vayan a reírse de la madre que los parió.
Veniam peto. Mal día. Un poco cansado de todo.
Escuchaba esta tarde en la radio una canción de Dylan, mientras conducía con la ventanilla bajada.
Por un segundo perdí la cabeza. No, no perdí la cabeza. Fui el de hace veinte años. Fui feliz, osado e inmortal.
Fue un segundo.
Ésa es la sensación que tengo al verme desde fuera: un Bogart demediado. Tengo la cáscara, me falta la esencia, esto es, la confianza uno mismo y la contundencia vital que conlleva.
Esto es lo me hace siempre estar a medio camino entre el fracaso y el fracaso estrepitoso.
De vez en cuando saco del cajón el reloj que heredé de mi abuelo.
El reloj de mi abuelo adelanta o atrasa sin concierto; a veces se detiene durante un tiempo.
Esos días nunca llego puntual, y siempre doy la hora equivocada cuando me preguntan.
Pero me gusta pensar que el reloj de mi abuelo se ajusta a mi tiempo: adelanta, atrasa o se detiene al ritmo de mi vida: como si llevase el corazón en la muñeca.
Ahora lleva unos días sin moverse: lo he sustituido por una caca que compré en un bazar chino.
Toda la integración de la tecnología en la educación en Extremadura es una falacia.
Mientras unos cuantos profesores nos dejamos nuestra vida en el intento, la administración sólo busca rentabilidad política. Principio de curso:
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Rayuela no está operativa.
- Excesiva carga horaria del profesorado.
- Ni profesores ni alumnos pueden crear su cuenta de usuario en los ordenadores del centro.
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En fin, pura fachada.